miércoles, 14 de agosto de 2013

LA "CUESTIÓN SOCIAL"

La cuestión social
A finales del siglo XIX comenzaron a darse las primeras señales de un cambio de actitud frente a los problemas sociales. Sin embargo, el tema social había sido instalado en la opinión pública chilena a mediados del siglo XIX, en la voz de la “Sociedad de la Igualdad”, lugar en el cual Santiago Arcos y Francisco Bilbao elaboraron una serie de críticas a la situación de la desigualdad en Chile. El tema de las diferencias sociales y de la extrema pobreza era ya candente desde aquel entonces.
La Iglesia, particularmente a partir de la Encíclica Rerum Novarum, denunció las condiciones de vida y trabajo inhumanos en que se debatían los sectores populares europeos. Este llamado de alerta fue tomado en nuestro país por algunos católicos que comenzaron a denunciar las condiciones de vida de los trabajadores, ya que la situación de los sectores más pobres del país, durante todo este siglo, no había preocupado ni a los gobiernos ni a la clase dirigente.
Durante la segunda mitad del siglo XIX se produjo un lento proceso de emigración campo-ciudad, que se acentuó a fines del siglo y se dirigió también hacia las salitreras.
Esta emigración tuvo como motivación fundamental la búsqueda de trabajo y de mejores condiciones de vida que las del campo. Las ciudades de Santiago y, en menor proporción, las de Valparaíso y Concepción, fueron los centros de atracción de los inmigrantes.
Las ciudades, que no contaban con condiciones de urbanización adecuadas, comenzaron a recibir un flujo constante de población que se hacinó de cualquier manera y provocó una serie de problemas que constituyeron la antes mencionada cuestión social.
Las primeras organizaciones obreras
Los graves problemas que afectaban a los sectores obreros, los impulsaron a crear las mutuales osociedades de socorros mutuos a mediados del siglo XIX. Estas primeras organizaciones obreras nacieron al margen de la relación obrero-patrón, obrero-Estado y del quehacer político. Su preocupación fue el obrero, su familia y sus condiciones de vida. De este modo, las mutuales se preocuparon de brindar a sus afiliados distintos servicios de carácter educacional, de salud y económicos: médico, farmacia, vivienda, escuela nocturna y biblioteca, combatían el alcoholismo y ayudaban a las familias cuando algún miembro de ella fallecía y no tenían los medios económicos para cubrir el gasto de los funerales.
Para lograr sus fines, el obrero se afiliaba a una mutual y aportaba con una pequeña cuota, que era el dinero que financiaba y posibilitaba la actividad de ayuda que se había propuesto.
Ya a principios del siglo XX, surgen las Sociedades de Resistencia con un claro ideario anarquista. No creían en la acción política, sino que practicaban la llamada “acción directa”, principalmente a través de la organización de huelgas.
Posteriormente, en al zona salitrera, surgieron las mancomunales que, si bien no se diferenciaron objetivamente de las mutuales, dieron por primera vez al movimiento obrero una cierta organización. Pero tendría que llegar el año de 1909 para que surgiera la primera organización sindical moderna, al nacer la Federación Obrera de Chile, FOCH, que en 1917 se transformó en una federación sindical con un contenido político de clara orientación socialista.

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